Servir en familia

El próximo sábado 5 de diciembre Jorge Ganz será ordenado Diácono Permanente en la parroquia, con protocolo por pandemia. En esta nota nos cuenta sobre su vocación mientras lo acompañamos en un día de misión junto a su esposa Mabel y su hija Sofía. 

Jorge y Mabel Ganz en la puerta de la capilla del barrio Los Pinos.

Es el mediodía de un lunes en Villa Soldati. La familia Ganz camina por el asentamiento La Veredita bajo un sol que raja el asfalto. Mabel y su hija Sofía van casa por casa convocando a las chiquitas y chiquitos de primer y segundo grado a que asistan al apoyo escolar que dan habitualmente en la capilla Santa Teresita, aledaña al asentamiento. Al verlas, niñas y niños corren hacia sus madres “¡mamá, mamá, preparáme la mochila!” y las abrazan, felices por asistir a la única escolarización posible que han recibido durante el 2020.

Mabel y Sofía, luego de reunir a los chiquitos, se dirigen a la capilla con una estela de niños y niñas que las sigue mientras Jorge continúa caminando hasta el fondo del asentamiento, hacia el comedor Virgen de Itatí.

Apoyo escolar en la -mínima- capilla Santa Teresita del Barrio Los Pinos.

El comedor Virgen de Itatí se inauguró al iniciarse la pandemia y está alimentando de lunes a sábado a las 150 familias del asentamiento. Allí lo espera Laura, que coordina la cocina.

Estamos acompañando a Jorge Ganz y familia en su tarea cotidiana como misioneros de la parroquia Virgen Inmaculada en uno de los asentamientos más carenciados de Villa Soldati. Las vecinas lo saludan al verlo llegar, lo felicitan porque el sábado 5 de noviembre será ordenado Diácono Permanente por el Cardenal Mario Poli. 

Laura entrega una vianda de almuerzo y anota en su libreta a las familias que la recibieron.

Jorge iba a ser ordenado el 22 de marzo –había recibido los Ministerios de Lectorado y Acolitado el año pasado– pero su ordenación se postergó por la pandemia. 

Desde el inicio de la cuarentena la misión de Jorge y familia se intensificó: empezaron a ayudar al Padre Adrián Bennardis -párroco de la Inmaculada- con la creación y coordinación de este comedor Virgen de Itatí, con el reparto de alimentos por las casas a los adultos mayores de Soldati -junto a los jóvenes Exploradores y del Hogar de Cristo de la parroquia-, y a dar apoyo escolar en la capilla Santa Teresita. Además, Jorge y Mabel son coordinadores de los Retiros Entretiempo Mujeres y Varones de Soldati, actividad que continuó por Zoom durante todo el año en aislamiento.

“Jorge y Mabel no paran” comenta Leila Soto Flores, vecina de Los Pinos, misionera de Entretiempo y encargada -junto a su esposo Javier– de que la capilla Santa Teresita -al lado de su casa- esté siempre impecable. “Para nosotros Jorge y Mabel son hermanos, familia, ejemplo de vida -dice Leila-. Desde que Jorge empezó a ocuparse a full de la capilla el barrio cambió, ganó en alegría, en aliento a las familias, en apoyo, en esperanza. Gracias a los Ganz las familias aquí no se han sentido abandonadas en la pandemia, las han fortalecido. ¡Y los niños y los abuelos! Los Ganz estuvieron presentes ocupándose de todos con sus hijos, que los acompañan a misionar”. 

Mientras Mabel y Sofía dan el apoyo escolar en la capilla, conversamos un rato con Jorge en la casa de Leila. 

-¿Alguna vez en tu vida te imaginaste que ibas a ser Diácono Permanente?

-De joven me planteé ser sacerdote pero me tiró más la idea de formar una familia. Siempre fui un católico muy practicante. A los 13 años entré en la Legión de María. A mi esposa Mabel la conocí unos años después, yo de 20 y ella de 15. Por esa época dábamos catequesis en Wilde, y teníamos una hora y media hora de viaje en colectivo, y conversábamos, pero ella estaba de novia y yo por mi parte también estaba de novio. 

-Bueno, ¿estaba escrito que iban a formar una familia? 

-Fue providencial. Viendo fotos viejas descubrimos que yo fuí el monaguillo de la Primera Comunión de Mabel, que fue en nuestra parroquia de toda la vida San Luis Gonzaga. 

-¿Cómo decidiste iniciar el camino al diaconado permanente?

-Pepe Vallarino, mi director espiritual, me lo propuso hace 10 años atrás y le dije que no. Mis hijos eran chiquitos. Pero cuando Sofía cumplió los 18 años le dije a Pepe: retomemos el tema. Él seguía viendo en mí aptitudes y vocación para ser Diácono Permanente. 

-¿En ese momento cuál era la parroquia en la que hacías tarea pastoral?

-Aquí, en Virgen Inmaculada, cuando el Padre Gustavo Carrara era el párroco. Después de años, cuando le dije a Gustavo que había aceptado la sugerencia de Pepe Vallarino de prepararme como Diácono, Pepe y Gustavo fueron simultáneamente a comunicárselo al Cardenal Poli, así ellos son una especie de padrinos. 

Jorge asistiendo al Cardenal Mario Poli en procesión por Villa Soldati, fiestas patronales 2019.

-¿Cuál es tu carisma pastoral?

-En este momento la protección y guía de los niños y jóvenes del barrio. Mi vocación es el servicio donde haga falta. Me gusta estar al costado, “hacer la segunda” como dicen los jóvenes, ser el apoyo, el perfil bajo, que es el perfil del Diácono: el servicio en la caridad y en la palabra. Especialmente el Cardenal Poli quiere enfocar el diaconado en el servicio en la caridad, en el servicio a los más pobres.  

-¿Cuál es una buena forma de que el Evangelio cale hondo en la juventud?

-Y, yo diría ¿qué fe le mostramos a nuestros hijos? Porque la fe no se transmite diciendo, se transmite actuando, viviendo. El chico tiene que ver en vos algo diferente que lo llame a preguntarse. Si nuestro ejemplo como padres deja mucho que desear, no le podemos pedir mucho a nuestros hijos. Porque la fe no es una teoría, es una experiencia. 

Los Ganz. Pablo, Mabel, Jorge, Gustavo Carrara, Agustín, Sofía y Santiago en septiembre de 2019, cuando Jorge recibió los Ministerios del Acolitado y Lectorado.

Qué es ser diácono

El Diácono es el tercer grado en la Jerarquía Eclesiástica; el segundo es el sacerdote y el primero es el Obispo. El Diaconado es transitorio como el primer paso hacia el sacerdocio, y en el caso del permanente no implica el celibato, por eso padres familia pueden serlo. Si el Diácono permanente se ordena soltero no se puede casar una vez ordenado, y viceversa: si se ordena casado, no puede volver a casarse si enviuda.

El Diaconado Permanente había sido suspendido durante varios siglos en la Iglesia y el Concilio Vaticano II volvió a instituirlo hace algo menos de 60 años.

Diácono significa “servidor” en griego. El diácono es el encargado del servicio de la caridad en la atención a los pobres, y de difundir la Palabra de Dios.

Septiembre 2018, recibiendo los ministerios de Acolitado y Lectorado.

El Diácono Permanente no es un laico, es parte del clero aun cuando tenga una familia. Muchos piensan que sumaría mucho al ministerio del sacerdocio que los sacerdotes pudieran formar una familia: “La forma de medir la calidad de un ministerio sacerdotal es el amor que le ponés a la tarea que realizás. El celibato es una propuesta de Jesús como opción que le permite al sacerdote llevar una vida de total entrega -que tanto bien le hace a la iglesia-. Pero el celibato hoy puede ser un limitante para que personas casadas realicen algún servicio de pastoreo en una comunidad. Hay muchas comunidades en el país sin pastor y hay que pensar en una figura pastoral que pueda atender las necesidades de los lugares más recónditos y solitarios. Así que quizá no estaría mal pensar que el ministerio del sacerdocio -o algún otro ministerio- pudiera ser ejercido por un hombre casado”, dice Jorge. 

Jorge y el párroco de la Inmaculada, Adrián Bennardis.

Niñez y mística villera

Jorge nació el 8 de julio de 1962 en Buenos Aires, hijo de padres cordobeses, criado en Villa del Parque. De perfil bajo y supertímido, hizo todos los apostolados con su esposa Mabel: pastoral juvenil, adultos mayores, niños, catequesis y hasta fue coordinador del equipo de voluntarios de la Pastoral Carcelaria, donde durante años realizó junto a su familia los Pesebres Vivientes de Navidad, en los cuales sus cuatro hijos han protagonizado, a lo largo de su vida, desde el rol del Niño Dios, angelitos, San José y la Virgen María. 

El carisma natural de Jorge es la niñez y juventud. Es muy devoto de San Juan Bosco y de la Madre Teresa de Calcuta, de San José y de la Virgen, “estoy consagrado a la Virgen María”. Hace 10 años Jorge y Mabel participaron en la creación del Movimiento de los Exploradores -Infantiles, Juveniles y Misioneros- acompañando a los vicarios Martín De ChiaraGastón Colombres y con los Padres Pedro Baya Casal y el actual párroco Adrián Bernardis como párrocos.

Año 2013. Jorge y Mabel en el Vaticano junto al Papa Francisco, que bendijo los pañuelos y pines del recién creado Movimiento de los Exploradores de la Inmaculada.

Los hijos de Jorge y Mabel -Pablo, Agustín, Santiago y María Sofía- los acompañan en las misiones y comparten retiros y actividades solidarias con los jóvenes de Soldati. “Misionar en familia está bueno -dice Sofía Ganz-. En casa crecimos con una mirada empática y de amor porque siempre misionamos en familia. Está bueno vivirlo juntos”. 

El apoyo escolar es una forma de catequesis

Jorge será ordenado Diácono Permanente en un año histórico en el que no hubo Peregrinación a Luján ni las tradicionales misas multitudinarias con sacramentos del 8 de diciembre en las villas. En esta parroquia habrá catequesis intensivas para adultos durante la Novena de las Fiestas Patronales -ya iniciada- y en verano habrá una catequesis intensiva para que las pibas y pibes de la parroquia puedan recibir la Primera Comunión en la próxima Pascua. “Como los sacramentos son signo de la Gracia de Dios, de todas formas la Gracia se manifestará de alguna manera -dice Jorge-. Abrazar también es un sacramento, y la Iglesia se adapta a las necesidades históricas”. 

Esa escucha de la necesidad fue captada y atendida cuando, al inicio de la pandemia, Laura y Sebastián -del comedor Itatí- les pidieron a Jorge y Mabel que les dieran clases de apoyo escolar a sus hijos mientras ellos cocinaban las 150 raciones diarias de comida que reparten en la zona. 

Chiquitos del asentamiento saliendo del Comedor Itatí con sus viandas de almuerzo. En las villas casi el 50% de la población tiene menos de 17 años.

“Cuando las mamás de La Veredita venían al comedor a buscar las viandas y nos vieron dando el apoyo escolar enseguida nos pidieron que también les diéramos clases a sus hijos. Así, el apoyo escolar surgió del pedido espontáneo de las mamás por la falta de Internet en la villa, y porque muchas madres del barrio no saben leer ni escribir o no entienden los cuadernillos que envían de Educación. Ojo que a nosotros también a veces no nos resultan fáciles de entender, porque el cuadernillo es complementario de las clases presenciales que dan las maestras, que obviamente no las están dando”.

Vivir misionando y misionar viviendo

Jorge es arquitecto “el trabajo que me da de comer”. Es Director de Infraestructura de la UCA y ha realizado numerosas obras -como un servicio gratuito- en diferentes villas: en la parroquia Nuestra Señora de Caacupé de Barracas,, en la parroquia María Madre de la Esperanza de Villa Lugano, en la parroquia San José de Puerta de Hierro, en la parroquia Santa Teresita de González Catán, y en distintos hogares de Cáritas Buenos Aires.

“En el retiro de preparación que hicimos en la Santa Casa de Mama Antula con Mario “Cacho” García (que será nombrado Diácono Permanente en la villa 31) pensaba que la función del diácono es preparar la mesa. Y la mesa es el lugar del encuentro, y la arquitectura es la artífice del lugar de encuentro”

La charla llega a su fin. Vienen Mabel y Sofía luego del apoyo escolar en la capilla. “Somos muy agradecidos de cómo nos reciben aquí, de la hospitalidad de Leila y Javier de quienes somos amigos desde que se inauguró la capilla Santa Teresita en 2008, una tarde de una lluvia torrencial en la que Javier le prestó al Cardenal Poli -por entonces Obispo de Flores- unas botas de lluvia y presenciamos la misa con el agua hasta las rodillas” dice Mabel. 

Leila responde emocionada: “Mi pobreza la acompaño con confianza con los Ganz”. Hay ganas de abrazarse, de recibir “el sacramento del abrazo” como dice Jorge. Pero estamos en aislamiento. 

Por Maduque Bayá Casal

Fotos: MBC y álbum familiar Ganz.

La vida en los brazos

Un niño en brazos llevan San Cayetano y la Virgen de Urkupiña. El ciudado de la vida es característico en los barrios y está presente en estas adovocaciones. El jueves 6 de agosto rezamos el último día de la Novena a San Cayetano e iniciamos la Novena de Urkupiña.

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Nataniel en brazos de su mamá, en el altar de la Virgen de Urkupiña -que lleva también un niño en brazos-.

Paz, Pan, Trabajo y Salud le pedimos este año a San Cayetano, en el rezo de su Novena virtual, mientras se organizan las actividades parroquiales que desde que empezó la cuarentena son sin pausa: misas por Internet, provisión de alimentos para los comedores, coordinación de los jóvenes Exploradores que reparten las viandas, apoyo escolar y contención emocional y espiritual para las familias de Soldati. Al día de hoy hay 1000 casos de coronavirus en el área comprendida entre Ramón Carrillo, Los Pinos, villa 3, San Francisco, el asentamiento La Veredita y el Barrio la Esperanza. Entre todos los comedores de estos barrios se están dando más de 2000 viandas de alimentos gestionados por la parroquia.

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San Cayetano, con capa amarilla

En el último día de la Novena a San Cayetano la imagen de la ermita del barrio Lacarra -que estuvo durante toda la Novena en el altar de la Iglesia en el barrio Ramón Carrillo- lució una capa blanca y dorada realizada por Gladys Marín, pasante 2019 de la imagen del santo. La cuarentena por la pandemia de coronavirus no permitió que realizáramos la tradicional vigilia de San Cayetano, que rezamos cada 6 de agosto por la noche con Misa, fuegos artificiales, comidas típicas y música. De todas formas Claudia Rojas, pasante 2020 de “Sanca”, estuvo presente durante toda la Novena a dos metros de distancia y con su súper barbijo de lentejuelas, rezando por su familia y todas las familias del barrio. 

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Gladys y Claudia junto a San Cayetano -con capa blanca-.

Mientras el Padre Ariel dió la Misa de San Cayetano en la parroquia -transmitida en directo por Facebook-, el Padre Adrián y nuestro diácono Jorge Ganz fueron hasta el barrio Los Pinos para iniciar la Novena a la Virgen de Urkupiña en la casa de Ema y Mario, a metros de la capilla Santa Teresita. 

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A pesar de la lluvia, en la capilla estaban Mabel Ganz y el Melli dando apoyo escolar a los chicos y chicas que se acercaron a estudiar. El apoyo -que es una forma de catequesis- es una actividad fundamental para paliar la brecha digital de los barrios durante la cuarentena, donde pibes y pibas están iniciando el segundo semestre estudiantil a distancia y sin conexión a Internet.

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Árbol entremedio de las casas del barrio Los Pinos.

Ema es Boliviana, de Vallegrande. Mario es salteño. Están terminando los preparativos del altar y limpiando la casa, donde están sus dos hijos, sus dos nietos y Ángel, amigo de la casa. Para ingresar a la casa de Mario y Ema esquivamos un enorme árbol que quedó desde que se construyeron las primeras casitas. El árbol atraviesa casas, paredes y balcones ya que las casas se construyeron y crecieron a su alrededor. 

Entramos junto al Padre Adrián y Jorge y Mabel Ganz y todavía Ema está terminando de pasar el trapo en el reluciente piso nuevo de su casa, que terminaron de pintar ayer en familia para inaugurar hoy el rezo de la Novena a la Virgen de Urkupiña por primera vez.

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El Padre Adrián trajo unos libritos de la pastoral boliviana con las instrucciones del rezo de la Novena. 

Mientras Ema pone flores en el altar y prende velas, Adrián le da las instrucciones a Mario para que guíe los próximos 9 días de rezo a la virgen de Urukupiña. Será sin la participación de las familias vecinas del barrio, pero rezando especialmente por ellas.

En un altar contiguo al de la Virgen de Urkupiña están las imágenes del Señor y la Señora del Milagro de Salta y un cuadrito del Tata Santiago.

Historia de la virgen de Urkupiña

La fiesta de la Virgen de Urkupiña es el 15 de agosto, día de asunción de la Virgen, porque es una advocación americana de la Virgen Asumpta. Su culto nace a fines del año 1700 en Quillacollo, a 14 kilómetros de Cochabamba, en Bolivia.

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Según la tradición, a una humilde pastorcita que llevaba a sus ovejas a beber agua al río Sapinku comenzó a aparecérsele una hermosa Mamita con un niño en brazos. La pastorcita les contó a sus padres que la Mamita descendía del cerro Quta y que le hablaba. Conversaban en su idioma nativo, el Quechua, mientras ella jugaba con el Niño en las aguas del río. Cuando los padres y vecinos acudieron al lugar para conocer a la Señora, pudieron ver cómo la Mamita con el niño ascendía hacia el cerro, mientras la pastorcita señalaba a lo alto y decía “¡Ya está en el cielo!” en idioma Qechua, de donde surge su nombre. Urqu significa “cerro”, y piña “ya está”: Urkupiña.

Es por eso que a esta Virgencita se le reza especialmente por los seres queridos difuntos. 

Durante el rezo de la Novena se escuchó el llanto de un bebé: es el nieto de Mario y Ema, Nataniel, que aparece en brazos de su abuela luego de rezar: es un enorme bebé de 2 meses que despierta sonrisas en todos los presentes, y las ganas de alzarlo. Porque -como nos enseñan San Cayetano y la Virgen de Urkupiña- no hay nada más dulce que llevar un niño en brazos.

Rezo del primer día de la novena en este link:

 

 

Impacto del coronavirus en las villas y homenaje al Padre Carlos Mugica

El 5 de mayo el Equipo de sacerdotes para la Pastoral en las Villas dió a conocer un comunicado sobre la emergencia sanitaria que se vive en las villas, sin público ni prensa en cumplimiento de la cuarentena, desde la parroquia Cristo Obrero de la villa 31. Luego del comunicado, a los pies del sepulcro del Padre Carlos Mugica, realizaron un breve momento de oración en homenaje por el 46º aniversario de su asesinato. Texto completo:

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Aniversario del Padre Carlos Mugica y el impacto del coronavirus en las villas y barrios populares.
El COVID 19 está pegando fuerte en nuestros barrios. En este 46° aniversario del asesinato y martirio de nuestro querido Padre Carlos Mugica, los curas que vivimos en las Villas de la Ciudad y el Gran Buenos Aires, renovamos y actualizamos nuestro compromiso con los vecinos y vecinas.
Seguimos aprendiendo de nuestra gente sencilla, tan acostumbrada a tener que adaptarse siempre a nuevas y difíciles situaciones. Ellos y ellas aceptan la buena decisión del Gobierno Nacional de hacer cuarentena y valoran las decisiones en favor de los que más sufren las consecuencias que van apareciendo.

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Pepe di Paola y Adrián Bennardis rezando frente al sepulcro de Carlos Mugica.

Según las últimas palabras del Padre Carlos Mugica, sabemos que debemos estar “ahora más que nunca junto al pueblo”. Esta cercanía nos lleva a comprender que, en líneas generales, la comunicación y las políticas del Gobierno en todos sus niveles están enfocadas a la población en general. Entendemos que también es necesario hacer un foco en los barrios populares. Si bien esta pandemia afectó en nuestro país primero a gente de otros sectores sociales, sabemos que con el tiempo va creciendo mucho el contagio en los barrios vulnerables. Esperamos que no resurjan actitudes discriminatorias.

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Exploradores Misioneros de Virgen Inmaculada, preparando viandas para repartir entre los vecinos y vecinas adultas en plena pandemia.

En este contexto, la pandemia hace que se visibilicen problemas estructurales de nuestros barrios. La realidad se nos vino encima. Hay temas en los que no podemos seguir esperando su solución. Hay lugares con serios problemas de falta de agua, como la villa 31. Nos preocupa la situación del hacinamiento y abandono en las cárceles,  las limitaciones del sistema de salud, la asistencia alimentaria sostenida y
muchas necesidades concretas que surgen por la pérdida de las changas y
trabajos informales de muchos de nuestros vecinos. Es preocupante la realidad de despidos arbitrarios. Se vienen momentos muy duros en lo social. Va a ser largo. Es urgente que se favorezca el acceso a los subsidios habitacionales. Cada vez más gente se queda sin dinero para pagar el alquiler. En la línea del I.F.E es necesario
que se aumenten determinados beneficios sociales en cuanto al acceso a la
compra de alimentos y medicamentos.

En la última Pascua, el Papa Francisco decía a los movimientos y organizaciones populares que “tal vez sea (ahora) tiempo de pensar en un salario universal… para que ningún trabajador se quede sin derechos”.
Estos son tiempos de hablar con hechos. Ausentarnos de los barrios populares sería colaborar para que crezca la injusticia existente. En nuestros barrios no cerramos las Capillas. Todas las actividades habituales se reconfiguran en función de lo que vamos viendo que necesita la comunidad.

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Exploradores Misioneros de Virgen Inmaculada llevando alimentos y medicamentos a los adultos de la villa, llueva o truene.

Se pone de manifiesto la solidaridad natural de los vecinos. Nos hace bien
ver cacerolas que con amor alimentan y dan esperanza y no cacerolazos que
dividen e infunden miedo al otro. Las cacerolas de los pobres, como todo lo
que surge de ellos, son para cuidar y sostener la vida.

Los pobres nos enseñan que los tiempos difíciles son para unir y no para
que nos sigamos dividiendo. De la mano de las autoridades civiles locales, nuestras Parroquias y Capillas, junto a las organizaciones sociales, acompañamos el relevamiento de los adultos mayores, las campañas de vacunación y la asistencia con alimentos.
Muchas de nuestras Capillas se ofrecen como casas de resguardo para
que hagan la cuarentena muchos vecinos.

Necesitamos que el Estado actualice su presencia en los barrios vulnerables de acuerdo a las diferentes cuestiones y las dificultades que se presentan, la seguridad, la salud, la educación y las limitaciones de conectividad en estos lugares. Muchos chicos no pueden hacer la tarea de la escuela, a pesar del esfuerzo de los docentes.

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Verdad, valentía y servicio es el lema de los Exploradores. Aquí en acción.

Es preocupante la realidad de nuestros adultos mayores y de los que tienen determinados problemas de salud. Nos preocupa la insuficiente capacidad de espacios de aislamiento. Valoramos la dedicación del personal de salud de nuestros barrios. Es preciso que se destine lo necesario para que no colapse el sistema de salud. Hace falta tener en cuenta espacios para los hermanos y hermanas que
están en consumo de drogas. Hace tiempo venimos denunciando la cantidad
de pibes y pibas muertos por el paco. Hoy seguimos denunciando la realidad
de estos pibes y pibas en esta situación de pandemia.

Hace más de 50 años, Carlos Mugica y sus compañeros fundaron el Equipo de Sacerdotes para las villas. Hoy los curas y las comunidades de nuestros barrios coordinamos esfuerzos para el bien de los vecinos, especialmente aquellos que más necesitan. Hoy hay más presencia del Estado que en esa época. Pero es insuficiente
todavía. Seguimos necesitando una presencia inteligente del Estado. Que en este mayo patriótico, la Virgen de Luján nos estimule a seguir acompañando a nuestro pueblo.
Que la Virgen de Luján, nos enseñe a cuidar a los más frágiles de nuestro pueblo.
5 de mayo de 2020.
Equipo de Curas de Villas y Barrios Populares de Capital y Provincia.
-P. José María Di Paola, P. Eduardo Drabble, P. Andrés Benítez. Villa La Carcova, 13 de
Julio y Villa Curita. Diócesis de San Martín.
-P. Guillermo Torre, P. Agustín López Solari. Villa 31. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Juan Isasmendi, P. Patricio Etchepareborda, P. Lucas Walton. Villa 1-11-14.
Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Lorenzo de Vedia, P. Facundo Ribeiro. P. Ramiro Terrones, P. Carlos Olivero. Villa
21-24 y Zavaleta. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Nibaldo Leal. Villa Hidalgo. Diócesis de San Martín.
-P. Hernán Cruz Martín, P. Gustavo Rofi. Barrio Don Orione – Claypole. Obra Don
Orione. Diócesis Lomas de Zamora.
-P. Basilicio Britez. Villa Palito. Diócesis de San Justo.
-P. Nicolás Angellotti. Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo. Diócesis
de San Justo.
-P. Domingo Rehin. Villa Lanzone. Diócesis de San Martín.
-P. Gastón Colombres, P. Marco Espínola. Villa 15. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Damian Reynoso. Monoblocks Villa Soldati. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Martín Carroza, P. Oscar Gallegos Álvarez, P. Ramiro Pannunzio. Villa Cildañez.
Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Adrián Bennardis, P. Ariel Corrado. Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo.
Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Joaquín Giangreco. Villa Trujuy. Diócesis Merlo-Moreno.
-P. Juan Manuel Ortiz de Rozas. San Fernando. Diócesis de San Isidro.
-Carlos Morena, Mario Romanín, Fernando Montes, Juan Carlos Romanín, Salesianos, Don Bosco. Villa Itatí. Diócesis de Quilmes
-P. Juan Ignacio Pandolfini. Villa la Cava. Diócesis de San Isidro.
-P. Leonardo Silio. Barrios Manantiales, Atalaya, Rififi, Cascallares, Cassasco.
Diócesis Merlo-Moreno.
-P. Pedro Bayá Casal. Villa Rodrigo Bueno. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Andrés Tocalini. Villa los Piletones. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Franco Punturo. Villa 20. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Omar Mazza. Villa Inta. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, Vicario para la Pastoral
en Villas de CABA.

Abrazar la esperanza

Hoy, millones de cristianos en todo el mundo nos unimos en oración a través de las Redes Sociales, la radio y la televisión, recibiendo la bendición “Urbi et orbi” y rezando juntos por todas las personas que asisten a abuelos y enfermos de coronavirus, e implorandole a Dios que detenga la pandemia. Hubo adoración al Santísimo Sacramento y recibimos la Indulgencia Plenaria.

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En una Roma desierta y azotada por el coronavirus, el Papa Francisco camina bajo la lluvia en el Vaticano.

La tarde plomiza aparece como si fueran las 3 de la tarde en el Getsemaní. Son miles los “Jesús” que agonizan en soledad. El Papa Francisco camina solo por la Plaza San Pedro bajo la lluvia, hacia el atrio de la Basílica de San Pedro, y los millones de cristianos que seguimos la transmisión en vivo quedamos sin aliento. Pone la piel de gallina sentir -en la soledad del Papa Francisco- la soledad de los que mueren en soledad. La soledad de los ancianos, de los enfermos, y los sanos que cumplen el aislamiento obligatorio y que extrañan a sus seres queridos. La soledad de los médicos y personas que trabajan día y noche asistiendo médica y espiritualmente a los enfermos o exhaustos de soledad. Pone la piel de gallina sentirnos sostenidos por algo que nos excede, y unidos en la oración.
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“No hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo” dijo el Papa Francisco, entre otras grandes definiciones para interpretar las causas por las cuales el mundo se encuentra en esta situación. En línea con su encíclica Laudato Si criticó una vez más a la sociedad de consumo, reafirmando así su propuesta de un nuevo orden económico y social mundial ante la crisis socioambiental que supone la pandemia.
Todas las crisis desnudan lo superfluo y nos llevan hacia lo esencial de la vida. En su mensaje el Papa nos insta a “elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es”, haciendo una oda a la esperanza.
HOMILÍA COMPLETA
«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas.
Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.
En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos. Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús.
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Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—.
Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40). Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38).
No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.
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La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad.
La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.
Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela y se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa.
No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo.
Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12).
Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es.
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Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.
Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo.
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Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza.
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Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar.
El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado.
El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.
Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.
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En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios.
Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil Señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7).
Vaticano, viernes 27 de marzo de 2020.
Francisco
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Aislamiento preventivo

No se celebran Misas presenciales pero los domingos a las 11 hs compartiremos la misa a través de FM Soldati 91.3, y también los días miércoles y viernes a las 19 hs. Más disposiciones y servicio religioso en los ámbitos de la Capilla, Colegio y Club, en cumplimiento del aislamiento preventivo para evitar la propagación del coronavirus.

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No hay Misas en el templo, pero en la parroquia hay guardias para acompañar a todas y todos los vecinos que soliciten los sacramentos.

Queridos vecinos y vecinas de Villa Soldati

Somos una comunidad que supo y sabe atravesar desafíos y sabemos también que Dios nos tiene de su mano

Queremos compartirles como hemos empezado a caminar este tiempo especial para sobrellevar el desafío que se nos presenta con el COVID19 (coronavirus), manteniendo las actividades a través de otras modalidades. Como mantenernos unidos, trabajando y rezando juntos con la esperanza puesta en que Dios nunca abandona y Jesús es nuestro refugio mas seguro.

Nuestro querido Colegio -Instituto Parroquial Virgen Inmaculada- con sus directivos y docentes establecieron por las redes los mecanismos de comunicación con los alumnos y alumnas para acercarles material de estudio. El comedor continúa funcionando los días hábiles para que retiren las viandas.

El “club de mi barrio”, el querido Club Atlético Virgen Inmaculada -CAVI- continúa a través de Facebook y de los grupos de Instagram y WhatsApp de los profesores en contacto con los chicos y chicas con propuestas y desafíos para ellos y toda la comunidad. Queridas familias no duden en comunicarse y saldrán hermosos desafíos.

El Hogar de Cristo San Juan Pablo II -con todos sus dispositivos y como centro barrial dedicado a la salud-, como espacio que “recibe la vida como viene”, y le pone el cuerpo a cada situación, seguirá acompañando a los chicos y chicas que tienen problemas de adicciones. Se ofrecerá el almuerzo y un refuerzo de 11 a 14 hs.

Para mantener la cuarentena, sabiendo que cuidarse es quedarse en casa, no se celebran Misas presenciales pero los domingos a las 11 hs compartiremos la misa a través de FM Soldati 91.3, y también los días miércoles y viernes a las 19 hs

Todos los días a las 20hs. estamos invitados a unirnos en el rezo del Rosario desde nuestras casas. Y nos mantenemos en contacto a través del Facebook Parroquia Virgen Inmaculada y de la cuenta de Instagram de la parroquia.

Por último, seamos responsables y solidarios, mantengamos la cuarentena, es la mejor manera de cuidarnos y cuidar a los demás.

Que Jesús nos bendiga y la Virgen de Luján patrona de nuestra patria nos cuide

Comunidad de Virgen Inmaculada
P. Adrián y P. Ariel

Padre Adrián, Misa del cuarto domingo de Cuaresma, 22.03.2020

https://radiocut.fm/audiocut/transmision-misa-domingo-22-03-2020/

Padre Ariel, oración vespertina:

 

Adrián, párroco

En una Misa presidida por Mons. Gustavo Carrara con Bautismo, Coro y cumpleaños 93 de una vecina del barrio, el Padre Adrián Bennardis tomó posesión como párroco de esta parroquia.

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Jorge Ganz, Nacho Bagattini, Adrián Bennardis, Gustavo Carrara, Jorge Carbonell, Ariel Corrado, Eduardo Drable y Daniel Pelizzòn concelebraron la Misa de asunción de Adrián.

 

“Desde lo profundo de mi corazón estoy feliz. Le agradezco al Dios de la Vida que  me permite estar acá” dijo el Padre Adrián ante una Iglesia llena, en la Misa en la que tomó posesión como párroco de la Inmaculada de Villa Soldati hoy al mediodía.

La ceremonia estuvo presidida por Mons. Gustavo Carrara bajo la atenta supervisión de Quique Catalano, y concelebrada por sacerdotes del equipo de la pastoral villera.

Adrián viene desempeñándose como vicario de esta parroquia desde mediados de 2017, así que conoce a la comunidad como si fuera su propia familia, que de hecho lo es. Hoy celebramos también la bienvenida al Padre Ariel Corrado, que viene de la parroquia Santo Cristo de Lugano y que inicia junto con Adrián como párroco su tarea de vicario parroquial.

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El Padre Ariel, y la mística de la pastoral de la ternura.

También estuvo presente el Padre Damián Reynoso, flamante párroco de San Francisco de Asís de Villa Soldati, que vino en bicicleta, amigos del Santuario San Pantaleón, del Santuario San Cayetano de Liniers y de la parroquia Madre de la Esperanza de la villa 20 -parroquias en las que Adrián estuvo prestando servicio- y el Padre Pepe Vallarino.

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Jorge Ganz fue el encargado de leer el decreto del nombramiento firmado por el Arzobispo de Buenos Aires. Jorge será nombrado Diácono Permanente junto a Mario René “Cacho” García -en servicio en la parroquia Cristo Obrero de la villa 31- el próximo domingo 22 de marzo a las 11 en una ceremonia presidida por el Cardenal Mario A. Poli en la cancha del CAVI. 

Luego de que Adrián leyera su profesión de fé, Mons. Carrara le entregó a la Palabra, las llaves del Sagrario y las de la parroquia, en nombre del Cardenal Mario A. Poli:

Antes de iniciar la homilía Mons. Carrara presentó al nuevo vicario parroquial, el P. Ariel Corrado, y pidió un aplauso para él. “Junto con el P. Adrián y junto a Jorge Ganz van a ser el tridente ofensivo (risas), aunque tienen más de 50 hacen muchos goles”, dijo.

En la homilía, Mons. Carrara -que fue el primer párroco de la Inmaculada- se refirió a la hermosa relación entre los fieles y los párrocos, que es de ida y vuelta: “El Padre Adrián, que ya conoce este barrio, se habrá sorprendido muchas veces, pero ahora como párroco se va a sorprender aún más: porque muchas veces la gente – la vecina y el vecino del barrio- despierta en el sacerdote la sed de Cristo. Se da esa relación hermosa entre el cura y la gente: el sacerdote despierta la sed de Dios en el pueblo, pero también el pueblo despierta en el sacerdote la sed de Dios”. (Homilía completa en este link)

Durante la Misa, Wendy Sofía recibió el Sacramento del Bautismo, y Juana -en su cumple 93- recibió la bendición de la Comunidad y el canto del Feliz Cumpleaños:

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A tono con el carisma de Adrián -la niñez, adolescencia y los jóvenes- las ofrendas fueron acercadas al altar por los Exploradores Infantiles, Juveniles y Misioneros:

Una presencia muy especial fue la de Bárbara Bennardis, hija del Padre Adrián.

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El Padre Adrián y su hija Bárbara. Adrián le agradeció a Dios el don de la paternidad, en sus primeras palabras como párroco de la Inmaculada: “Dios me regaló la paternidad. Gracias a mi hija”. 

Luego de la Misa, los Exploradores y los hijos de Jorge y Mabel Ganz proyectaron un video de bienvenida -realizado por Sofi Ganz-: 

El ágape a la canasta fue bendecido por el flamante vicario parroquial Padre Ariel:

La torta la hizo Marlene: rellena de dulce de leche y crema helada con duraznos. “Y eso que estamos en Cuaresma”, comentaban por ahí.

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GALERÍA DE FOTOS EN ESTE LINK

Homilía de Mons. Gustavo Carrara en la asunción del Padre Adrián Bennardis como párroco de la Inmaculada

15 de marzo de 2020.

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Bueno, para que no digan que el Obispo es larguero, controlen: no voy a hablar más de 7 minutos (risas).

Antes de dar una pequeña palabra quería hacer la presentación de nuestro nuevo vicario parroquial, el Padre Ariel Corrado. Le pido que se ponga de pie y le damos un aplauso. (aplausos). Junto con Adrián Bennardis y con Jorge Ganz -flamante diácono permanente- van a ser el tridente ofensivo de este equipo (risas). Aunque tienen más de 50 hacen muchos goles, eh.  Bueno, una pequeña palabra.

Jesús, a la hora del mediodía va al pozo de Jacob, y le dice a la Samaritana: tengo sed. El agua es vida, el agua es salud, sin buena agua no hay vida ni salud. Por eso es muy importante el agua, muchos de los barrios en donde se vive surgieron con una canilla comunitaria, y en torno a esa canilla se iban generando cosas. También nuestros barrios hoy a veces tienen dificultad para tener agua o buena presión. Y así entendemos lo que dice Jesús a esta mujer: “Tengo sed”, y lo que dice Dios a Moisés diciéndole en el desierto: “Tenemos sed”. Y se da este diálogo entre Jesús y la mujer, en el que la mujer termina descubriendo que tiene una sed más profunda, que tiene la sed de las cosas de Dios. Y por eso este encuentro termina transformando a esta mujer en una discípula misionera  del Señor, que empieza a contar que se había encontrado con Jesús, y después termina muy lindo el Evangelio, porque la gente del pueblo dice: nosotros ahora creemos no solo por lo que nos decís, sino porque nosotros también nos encontramos con Jesús”. Aquel que lleva adelante la misión tiene que provocar ese encuentro hermoso entre el pueblo y Jesús. Jesús despierta en esa mujer algo que ella tenía: esa sed tan grande de Dios. Y Jesús le da esa agua que llega hasta la vida eterna. 

Esta es la misión que tenemos los sacerdotes, y que hoy tiene de modo especial el Padre Adrián, nuestro nuevo párroco: Adrián tiene que tratar de despertar la sed de Dios en este barrio. Una sed de Dios que existe, que está, pero que siempre puede crecer. 

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El Padre Adrián, que ya conoce este barrio, se habrá sorprendido, pero ahora como párroco se va a sorprender aún más: es que muchas veces la gente, la vecina y el vecino del barrio despierta en el sacerdote la sed de Cristo. Se da esa relación hermosa entre el cura y la gente: el sacerdote despierta la sed de Dios, pero también el pueblo despierta en el sacerdote la sed de Dios. Esta relación tan hermosa nos acompaña en el camino de la fe y nos acerca a Jesús de manera sencilla. 

Recordemos que entre las 7 palabras de Jesús en la Cruz, Cristo dice: “Tengo sed”. Tengo sed de ser amado y de amar. Tengo sed de ser conocido, de que me lleven a los rincones del barrio donde no soy conocido. Que despierten la sed por mí, y lo tienen que hacer de manera sencilla. Ese anuncio sencillo que siempre tenemos que decir y siempre tenemos que escuchar. Podría decir algo así: Cristo murió por vos, derramó su sangre por vos, pero está vivo, camina a tu lado para sanarte, para liberarte, para darte alegría y para darte paz. Ese anuncio sencillo que despierta la sed de Dios todos lo podemos hacer. Y a veces cuando el Pueblo de Dios se cansa un poco, el sacerdote va adelante, pero a veces cuando el sacerdote se cansa, a él lo lleva adelante el Pueblo de Dios. Tenemos que entrar en esa sintonía. Que así sea”.

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El diácono permanente Jorge Ganz, P. Nacho Bagattini, P. Adrián Bennardis, Mons. Gustavo Carrara, Mons. Jorge Carbonell, P. Ariel Corrado, P. Eduardo Drable y P. Daniel Pelizzon, concelebraron la Misa de toma de posesión del Padre Adrián como nuevo párroco de la Inmaculada.

“La ley del aborto no es una prioridad”

“No se puede alcanzar la salud descartando a otro ser humano”. Documento del Equipo de sacerdotes para la pastoral en las villas renovando el compromiso de los Curas Villeros en favor de la vida y en contra de la Cultura del descarte y el aborto.

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el P. Juan Isasmendi -barrio Rodolfo Ricciardelli- leyendo. Mons. Gustavo Carrara -obispo de las villas-, el P. Pepe Di Paola -villa La Cárcova, San Martín-, P. Tano Angelotti -San José de Puerta de Hierro, La Matanza-, P. Toto de Vedia -Caacupé Barracas-, P. Willy Torres -Cristo Obrero villa 31-, P. Tonga Colombres -Nuestra Sra. del Carmen ciudad Oculta- y P. Andrés Benítez -La Cárcova, San Martín-

 

Cuidando la Vida, construimos nuestros barrios.

Algunas consideraciones acerca del drama del aborto.

En tiempos de crisis es necesario discernir prioridades. Por eso valoramos la iniciativa en la lucha contra el hambre. También rescatamos la mirada de empezar por los últimos, por los de abajo, para llegar a todos. Y el deseo de un país más federal expresado inicialmente en el gesto de considerar otras “capitales alternas” a lo largo y ancho de la patria. Esto presupone una actitud de profunda escucha de los más humildes y de dar voz al interior del país. Compartiendo esta mirada, sin embargo, tenemos la intuición de que la legalización del aborto, no está en la prioridad de los más pobres, ni de la Argentina profunda.

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Mons. Carrara leyendo. Atentos, Pepe di Paola y el Tano Angelotti.

A su vez, tenemos claro que ante la delicada negociación de la deuda externa, que no puede hacerse a costa de generar más deudas sociales, necesitamos estar unidos como pueblo y no elegir temas que enfrenten a los ciudadanos de a pie. Desde que el país volvió a tomar semejante nivel de deuda, condicionó su soberanía y está más expuesto a colonizaciones culturales. Muchas veces los organismos internacionales que prestan dinero “sugieren” políticas de control de crecimiento de la población. Esto apunta directamente a nuestras villas y barrios donde en vez de reducir la pobreza se reduciría la cantidad de pobres.
El Papa Francisco ha denunciado innumerables veces la cultura del descarte de nuestras sociedades: los viejos, los inmigrantes, las personas con discapacidad, los pobres y los niños por nacer molestan, nos piden atención, nos piden cuidado, nos “quitan” comodidades y privilegios; entonces hay una fuerte tendencia a descartarlos, a quitarles el derecho a la existencia. Los proyectos individuales, el nivel de consumo, el bienestar y el confort, por sobre todas las cosas, son los que mandan.
Volvemos a reiterar las consideraciones que de alguna manera hicimos hace relativamente poco tiempo en el documento: “Con los pobres abrazamos la vida” y en el documento/propuesta de las mujeres de nuestros barrios: “Los hogares del abrazo maternal”.

 

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Bennardis, Isasmendi, Carrara, di Paola, Angelotti y de Vedia.

Queremos hacer notar, una vez más, el compromiso y valoración de la vida de las mujeres pobres. Las mujeres de nuestros barrios son profundamente progresistas. No se dejan seducir por el individualismo y asumen en sus decisiones los valores de la comunidad. Muchas veces son madres de sus hijos y de los del pasillo. El testimonio cotidiano de las mujeres de los barrios populares nos permite descubrir un paradigma de pensamiento profundamente ligado a la vida, una vida encarnada en ellas y dada a luz con tremendo amor y ternura, una vida que se amamanta y se lleva en los brazos, una vida frágil que se cuida y se acompaña a crecer. Una vida que se va entremezclando con otros, que se va alimentando de una comunidad, una vida que aprende a darse y desenvolverse. En este sentido el testimonio de nuestras mujeres nos muestran que son portadoras, mensajeras y cuidadoras de la vida de su familia propia y la de otras, cuando no de toda la comunidad.

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Las mujeres de los barrios populares, en el escenario de la Misa por el Día de la Mujer en la Basílica de Luján.

Como Iglesia presente en villas y barrios populares, donde se viven múltiples dificultades, queremos renovar nuestro compromiso con la lucha por la Cultura de la Vida y los derechos humanos. Nuestra opción es por “la vida como viene”, sin grises. Especialmente la vida amenazada en cualquiera de sus formas. Por eso hemos hablado a favor de los inmigrantes, de la lucha por la justicia social, de que nadie a raíz de la desnutrición tenga su futuro hipotecado, que nadie muera por enfermedades que podrían curarse, como por ejemplo la tuberculosis. Por eso estamos en contra del gatillo fácil. Por eso hemos apoyado las manifestaciones de “Ni una menos” contra los femicidios. Y a esta opción la confirmamos con acciones comunitarias concretas.

 

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El P. Adrián Bennardis. Lee el P. Juan Isasmendi. Mons. Gustavo Carrara.

Ahora bien, cuando se niega el derecho más elemental –el derecho a vivir– todos los derechos humanos quedan colgados de un hilo. Porque cualquier opción por la dignidad humana necesita fundamentos sólidos que estén más allá de cualquier circunstancia. De otra manera esa opción se vuelve muy frágil. Porque si aparece alguna excusa para eliminar una vida humana inocente, siempre aparecerán razones para excluir de este mundo a algunos seres humanos que molesten.
Cuando una mujer humilde de nuestros barrios va a hacerse la primera ecografía, no dice: “vengo a ver cómo está el embrión o este montón de células” sino que dice: “vengo a ver cómo está mi hijo”. Podríamos preguntarnos. ¿Qué solidez puede tener entonces la defensa de una vida humana si una ley puede definir en qué momento puede ser eliminada o no? Para ellas los hijos son el mayor o el único tesoro, y no son algo más entre muchas posibilidades que el mundo de hoy puede ofrecer. Eso explica que tantas mujeres pobres se desvivan trabajando por todas partes para poder criar a sus hijos. Para la sensibilidad de ellas es particularmente trágico abortar, y generalmente lo viven como una profunda humillación, como una negación de sus convicciones más íntimas.
El centro con todo su poder se impone, domina y hace oídos sordos a las voces de la periferia. El modo propio del Evangelio, como nos recuerda permanentemente el Papa Francisco, es mirar el centro desde la periferia. Si se siguiera este camino captaríamos la sabiduría de los barrios populares y de las provincias del interior.

 

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El párroco de Virgen de Caacupé en la villa 21-24, Barracas, Toto de Vedia.

Si pretendemos definir o valorar a la persona humana por el desarrollo que tiene, entonces entramos en esa lógica que sostiene que hay seres humanos de primera o de segunda. Muchas veces miramos a los países poderosos y “desarrollados” de nuestro mundo. En muchos de ellos está legalizado el aborto. Y en muchos casos se descarta así a los niños que van a nacer con Síndrome de Down. La lógica de los poderosos, de los fuertes, que deciden sobre los que menos posibilidades tienen, es la lógica dominante en nuestro mundo de hoy. Y esto también, de alguna manera, se traslada al tema de la niña o niño por nacer.

 

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P. Gastón “Tonga” Colombres, parroquia Nuestra Señora del Carmen de la villa 15, Ciudad Oculta.

Sabemos que el aborto existe, y no negamos esa realidad. Creemos que la “interrupción” del embarazo no es camino de solución a los profundos problemas que sufren muchas mujeres. Entendemos los argumentos que abordan el tema del aborto como un tema de salud, pero estos argumentos conciben a la salud desde un enfoque aislado, como si lo seres humanos no fuéramos relación, vínculos, espíritu. Comprendemos que está en juego la salud, pero también comprendemos que no se puede alcanzar la salud descartando a otro ser humano. Por eso, para las mujeres de nuestros barrios, el aborto es vivido como un drama existencial, personal y comunitario.
A las mamás que sufren situaciones dramáticas hay que acompañarlas y poder ayudarlas con su embarazo, como hacen muchas vecinas que ayudan en situaciones difíciles, cuando no hay nadie más que ellas; o como esas comunidades que se organizan en nuestros barrios y por ejemplo salen a las ranchadas a acompañar a los que están en la calle y se encuentran con chicas que están solas y embarazadas, les hacen un lugar y las siguen acompañando, cuidando de las dos vidas. Y aquí se sigue una corazonada muy profunda: No es humano favorecer a un débil en contra de otro más débil aún.

 

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P. Guillermo “Willy “Torre, parroquia Cristo Obrero, villa 31.

Es obvio, la propuesta de una vida digna no acaba con el nacimiento de la niña o el niño. Estos necesitan calor de familia-comunidad, necesitan nutrirse bien, necesitan jardín y escuela, necesitan acceder a la atención médica adecuada, necesitan que los clubes sean espacios sanos y dichosos donde desplegar sus potencialidades, etc. Y si en nuestra patria la mayoría de los pobres son niños y adolescentes, ellos deben ser los privilegiados.
Que la Virgen de Luján, nos enseñe a cuidar a los más frágiles de nuestro pueblo.
13 de marzo de 2020. Equipo de Curas de Villas y Barrios Populares de Capital y Provincia.
-P. José María Di Paola, P. Eduardo Drabble, P. Andrés Benítez. Villa La Carcova, 13 de Julio y Villa Curita. Diócesis de San Martín.

-P. Guillermo Torre, P. Agustín López Solari. Villa 31. Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Juan Isasmendi, P. Patricio Etchepareborda, P. Lucas Walton. Villa 1-11-14. Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Lorenzo de Vedia, P. Facundo Ribeiro. P. Ramiro Terrones, P. Carlos Olivero. Villa 21-24 y Zavaleta. Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Nibaldo Leal. Villa Hidalgo. Diócesis de San Martín.

-P. Hernán Cruz Martín, P. Gustavo Rofi: Barrio Don Orione – Claypole. Obra Don Orione. Diócesis Lomas de Zamora.

-P. BasilicioBritez. Villa Palito. Diócesis de San Justo.

-P. Nicolás Angellotti. Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo. Diócesis de San Justo.

-P. Domingo Rehin. Villa Lanzone. Diócesis de San Martín.

-P. Gastón Colombres, P. Marco Espínola. Villa 15. Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Damian Reynoso. Monoblocks Villa Soldati.Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Sebastián Sury. Párroco de Santa Rosa de Lima. Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Martín Carroza, P. Oscar Gallegos Álvarez. Villa Cildañez. Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Adrián Bennardis, P. Ariel Corrado. Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo. Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Joaquín Giangreco. Villa Trujuy. Diócesis Merlo-Moreno.

-P. Juan Manuel Ortiz de Rozas. San Fernando. Diócesis de San Isidro.

-Carlos Morena, Mario Romanín, Fernando Montes, Juan Carlos Romanín, Salesianos, Don Bosco.

-Cecilia Lee, misionera franciscana. Bea GmiItrowicz, misionera franciscana, Villa Itatí. Diócesis de Quilmes.

-P. Juan Ignacio Pandolfini. Villa la Cava. Diócesis de San Isidro.

-P. Pedro Baya Casal. Villa Rodrigo Bueno. Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Andrés Tocalini. Villa los Piletones. Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Franco Punturo, Villa 20. Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Omar Mazza. Villa Inta. Arquidiócesis de Buenos Aires.

-P. Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, vicario para la Pastoral en Villas de CABA.

 

 

Curas Villeros por la Vida

Primer documento del año del Equipo de la pastoral en las villas de Capital y Provincia: un firme comunicado en contra del proyecto de ley de legalización del aborto, dado a conocer el 13 de marzo en la parroquia Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé de la villa 21-24.

 

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En la puerta de Caacupé Barracas, una vecina se acerca a saludar al padre Tonga, que llegó en bicicleta desde Ciudad Oculta. El Padre Willy conversa con Virginia Bonard.

En el día del séptimo aniversario del pontificado del Papa Francisco, y en medio del bullicio proveniente de la lindera escuela parroquial de Caacupé Barracas -villa 21-24-, representantes del equipo de la Pastoral Villera dieron a conocer un comunicado reafirmando su vocación de estar al lado de los que sufren. El documento renueva el compromiso de los Curas Villeros en favor de la vida y en contra de la Cultura del Descarte y del aborto.

La rueda de prensa se realizó en la parroquia Virgen de Caacupé en la villa 21-24, en Barracas, cuyo párroco es el P. Toto de Vedia.

Vecinos de la villa 21-24 saludaron en  las calles al P. Pepe di Paola, que fue parte del nacimiento de los Hogares de Cristo en esta comunidad una semana santa de 2008 cuando era párroco de Caacupé Barracas. Fue aquí también donde Pepe gestó el modelo educativo de las escuelas de las parroquias villeras, escuelas públicas de gestión privada y cuota cero, que permiten la educación de los miles de chicas y chicos de las villas, modelo que fue replicado en las villas 1-11-14, Ramón Carillo y villa 15.

 

Vecinas y vecinos del barrio se acercaron al templo para saludar cariñosamente a los sacerdotes que en algún momento de su vida misionera prestaron servicio en esta parroquia: el P. Tonga Colombres y el P. Juan Isasmendi.

 

 

En medio de versiones que aseguran que el Presidente Alberto Fernández estaría reconsiderando su iniciativa de enviar el proyecto de ley al congreso, los sacerdotes de la pastoral villera profundizaron el documento emitido en 2018 “Con los pobres abrazamos la vida” -cuando fue tratada, debatida y no aprobada la ley del aborto- en defensa de la vida de los más débiles como garantía de la defensa de los Derechos Humanos de todos.

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El párroco, Padre Toto de Vedia se refirió -al inicio de la rueda de prensa- a la pandemia global del Coronavirus y puso a disposición de la población toda la ayuda y contención que la Iglesia de Buenos Aires pueda aportar en los barrios.

En el documento, los Curas Villeros realizan una defensa de la vida mucho más antropológica que teológica, es decir, encarnada en la realidad que se vive en los barrios: dan a conocer que en la villa el aborto no es una prioridad y que cuando se niega el derecho más elemental –el derecho a vivir– todos los derechos humanos quedan colgados de un hilo.  Leer aquí el documento completo: “Cuidando la vida construimos nuestros barrios. Algunas consideraciones acerca del drama del aborto”.  

Lectura completa:

 

 

Libro de pases

En las firmas del documento se aprecian los cambios de parroquias de los miembros del equipo de la pastoral villera: El P. Marco Espíndola pasó de la villa 31 a la villa 15, y el P. Damián Reynoso pasó de la villa 15 a párroco de San Francisco de Asís de Villa Soldati.  Se inroporó a la villa 31 al P. Agustín López Solari. Se incorporó a la villa 1-11-14 el P. Patricio Etchepareborda, y el P. Nacho Bagatini pasó de Madre del Pueblo en la 1-11-14 a vicario del Santuario de San Cayetano de Liniers. El P. Adrián Bennardis asume mañana 15 de marzo como párroco de esta parroquia de la Inmaculada de Villa Soldati, y el P. Pedro Bayá Casal ya asumió como párroco de la Esperanza de Puerto Madero.

Mons. Carrara cerró la rueda de prensa con unas palabras el rezo del Ave María:

 

 

Día de la Mujer 2020

Respondiendo a la convocatoria de la Conferencia Episcopal Argentina bajo el lema “Sí a las mujeres, sí a la Vida”, 160 personas de la parroquia y las capillas asistimos a la Misa por el Día Internacional de la Mujer en la Basílica de Luján.

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Comunidad parroquial luego de la Misa por el Día de la Mujer 2020.

El domingo 8 de marzo, desde temprano, mujeres y familias de los barrios Ramón Carrillo, Fátima, Los Pinos, La Esperanza y San Francisco -de Villa Soldati- nos reunimos en la parroquia para asistir a la Misa por el Día de la Mujer en la Basílica de Luján.

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Lorenza y Antonia pasando lista de las 160 personas inscriptas. Detrás, la Inmaculada, Santa Nazaria Ignacia y Mama Antula.

En el viaje -3 micros llenos- todas las mujeres leìmos la última edición de la revista Comunicarnos, dedicada especialmente a las Mujeres de los Barrios Populares, en la cual hay entrevistas a las mujeres que están organizando el próximo Encuentro, que será en Luján el 5 y 6 de septiembre y que genera gran expectativa al darle voz a la gran mayoría silenciosa de las mujeres de las villas que no aparecen en los medios hegemónicos, que tienen agenda y voz propia.

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“Abrazar y cuidar la vida es camino de santidad” dice Mons. Gustavo Carrara en el editorial de la revista Comunicarnos.

Desde la Villa Marista partió la columna de la Inmaculada con la bandera y el Padre Adrián Bennardis a la cabeza, unos metros por delante de la alegre batucada de las villas de José León Suárez -encabezada por el Padre Pepe di Paola-, para ubicarnos en la plaza frente a la Basílica:

 

 

Jorge Ganz -que será ordenado diácono permanente en la Catedral el próximo 21 de marzo- portó la bandera al ingresar a la plaza, apenas iniciada la Misa:

 

 

El calor agobiante de la jornada no amedrentó a familias enteras que asistieron con sus bebés en brazos, ni a las embarazadas que quisieron estar presentes en esta significativa Misa de la que también formaron parte comunidades evangélicas que se oponen al proyecto de ley de legalización del aborto gratuito que el gobierno del presidente Alberto Fernández enviará al Congreso esta misma semana.

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Yuli -que será mamá en breve- asistió con su enorme panza en compañía de su esposo Persi, así que tuvimos nuestro propio #NiñoPorNacer.

Las mujeres de los barrios refrendan una vez más el documento que el equipo de Curas Villeros dio a conocer en 2018, cuando fue debatida -y no aprobada- la ley de la interrupción voluntaria del embarazo, y se declaran a favor de la vida y la defensa de los más débiles:  “A lo largo de cincuenta años este equipo de sacerdotes de las villas, que se fue ramificando en otros lugares como la provincia de Buenos Aires, ha sido testigo de muchas propuestas de muerte. Han muerto catequistas, religiosos y sacerdotes por la Dictadura. Por el tráfico de armas y de drogas continúan las muertes de adolescentes y jóvenes. No necesitamos agregar más muertes. Nuestros barrios necesitan propuestas de vida digna. Y una sociedad que proteja al más débil”. (Documento completo en este link).

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Días después de la Misa por la Mujer en la Basílica, el equipo de sacerdotes para la pastoral en las villas renovó el compromiso en la defensa de las mujeres de los barrios populares y en contra de la cultura del descarte con un documento titulado: “Cuidando la vida construimos nuestros barrios. Algunas consideraciones acerca del drama del aborto”, que puede leerse en este link.

Las mujeres de la Inmaculada estuvimos acompañadas por varones de la comunidad que también cuidan la vida, y juntos dijimos “presente” en una nueva Misa por la Vida.